martes, 26 de junio de 2012

De la lucha de las Normales y la propuesta con agujeros


La lucha de los estudiantes normalistas y la reforma a la carrera de Magisterio ya ha salido de los focos mediáticos. Es lo de siempre en este país, pasa de todo, sin que pase nada.

Mientras discutimos sobre cambios que aún no conocemos bien todo sigue como siempre. Hoy, tan solo el 2% de los jóvenes graduados como maestros consiguen empleo para dar clases. Según datos de la mesa técnica que propone el modelo de reforma educativa en 2022, es decir dentro de diez años, tan sólo el 25% de los maestros graduados en 2012 estarán trabajando como profesores.

Sin embargo, el diálogo, al menos de palabra se ha retomado. Por eso conviene intentar explicar que son estos famosos, pero poco conocidos, cambios en la forma que los nuevos maestros se volverán eso.

Hasta ahora, la discusión en la sociedad se ha limitado en decir  que los estudiantes son huevones. Y con eso, cero profundidad, y sobre todo, cero soluciones.

Vamos por partes: En mi opinión una reforma educativa integral, profunda y a conciencia es necesaria en este momento. De eso, poco más se puede decir. Es necesaria ya, la actual manera de educar a los futuros maestros tiene poca coherencia con la realidad. Dicho esto, la reforma a la carrera del magisterio es imperante.

Aún así en lo discutido hasta hoy hay matices, que sin embargo, los patojos normalistas no han logrado encontrar. Estoy muy de acuerdo con su lucha, evitar que este, hasta hoy, modelo de reforma educativa, sea impuesto para 2013 es vital para el futuro del país, pero no basta con cerrar calles, tomar institutos y resistir. Hace falta más.

 La propuesta de la mesa técnica (que inició en 2010 a trabajar y no con este Gobierno) establece que la carrera de magisterio desaparece. En su lugar, habrá una carrera de Bachillerato con orientación educativa, que lógicamente tendrá una duración de dos años. Luego de eso, los estudiantes, ya con su título de educación media podrán optar por seguir cualquier carrera en la Universidad o ingresar a los Centros de Estudios Superiores donde se graduarán, luego de tres años más de estudio como profesores. Podrán escoger  entre 8 especialidades, incluyendo profesorados bilingües, todos certificados por la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Ahora bien, eso es en papel. En la realidad, hay cosas que falta por resolver. El Ministerio de Educación no querrá perder la rectoría en la formación de docentes. Eso significa que debe pagar los salarios de los catedráticos de los Centros de Estudios Superiores, que ahora deberán ser, como mínimo, licenciados. Eso, quiere decir, obviamente, que uno de estos licenciados no puede ganar el mismo sueldo que gana hoy un profesor de enseñanza media, que no rebasa los Q3 mil 500.  ¿Tiene capacidad el Ministerio de Educación para aumentar su presupuesto para eso? ¿Está contemplado para ponerlo en la propuesta de presupuesto 2013?


Otro problema importante es qué papel jugarán los colegios privados. Hasta ahora no hay una propuesta seria. ¿Brindarán el Bachillerato en orientación educativa? Se imaginan ustedes a los Centros de Educación superiores recibiendo, no sólo a los egresados de las escuelas normales, sino también de colegios privados. Es decir, clases con más de 100 estudiantes. Eso, nos devuelve a lo mismo. ¿Hay presupuesto en Educación para ello?

Hasta ahora se prevé que los Centros de Educación Superiores sean avalados por la USAC, pero, es obvio que las universidades privadas querrán entrar al negocio y que muchos padres de señoritas de colegios como IGA o el Sagrado Corazón, por dar un ejemplo, no querrán que sus hijas estudien en establecimientos públicos. Ahí, de nuevo entra un agujero en el modelo propuesto. ¿Podrán las universidades privadas graduar profesores? Y lo que es peor, si se autoriza eso ¿Quién va a regir su accionar?

Hoy, existen 80 mil maestros desempleados. Por lo menos, y me remito de nuevo a datos de la mesa técnica, 20 % de los catedráticos en colegios privados no son maestros, son universitarios graduados de bachilleres, contadores o secretarias.

Para mi la propuesta no es mala, pero hasta ahora el modelo tiene agujeros que es imposible hacerla funcionar. Ahora mismo, está en la etapa de socialización para darse los últimos cambios. Según como lo tenía previsto la mesa técnica esta etapa debía finalizarse hace un año, en julio de 2011, para poder implementarse en 2013. Es decir, a esta altura tenemos un atraso de 12 meses.

Por ello, implementarla para enero próximo, como ha amenazado la Ministra de Educación es una soberbia irresponsabilidad, y eso, debería ser la bandera de lucha de los patojos. Estoy seguro, que la población estaría de su lado y dejaría de llamarlos bochincheros y huevones. A partir de eso, la lucha estudiantil puede lograr mejoras históricas para el país, como la que permite que  al subirte a un bus urbano te cobren un quetzal y no 10 o 15.