La lucha de
los estudiantes normalistas y la reforma a la carrera de Magisterio ya ha
salido de los focos mediáticos. Es lo de siempre en este país, pasa de todo,
sin que pase nada.
Mientras
discutimos sobre cambios que aún no conocemos bien todo sigue como siempre. Hoy,
tan solo el 2% de los jóvenes graduados como maestros consiguen empleo para dar
clases. Según datos de la mesa técnica que propone el modelo de reforma
educativa en 2022, es decir dentro de diez años, tan sólo el 25% de los
maestros graduados en 2012 estarán trabajando como profesores.
Sin
embargo, el diálogo, al menos de palabra se ha retomado. Por eso conviene
intentar explicar que son estos famosos, pero poco conocidos, cambios en la
forma que los nuevos maestros se volverán eso.
Hasta
ahora, la discusión en la sociedad se ha limitado en decir que los estudiantes son huevones. Y con eso,
cero profundidad, y sobre todo, cero soluciones.
Vamos por
partes: En mi opinión una reforma educativa integral, profunda y a conciencia
es necesaria en este momento. De eso, poco más se puede decir. Es necesaria ya,
la actual manera de educar a los futuros maestros tiene poca coherencia con la
realidad. Dicho esto, la reforma a la carrera del magisterio es imperante.
Aún así en
lo discutido hasta hoy hay matices, que sin embargo, los patojos normalistas no
han logrado encontrar. Estoy muy de acuerdo con su lucha, evitar que este,
hasta hoy, modelo de reforma educativa, sea impuesto para 2013 es vital para el
futuro del país, pero no basta con cerrar calles, tomar institutos y resistir.
Hace falta más.
La propuesta de la mesa técnica (que inició en
2010 a
trabajar y no con este Gobierno) establece que la carrera de magisterio
desaparece. En su lugar, habrá una carrera de Bachillerato con orientación
educativa, que lógicamente tendrá una duración de dos años. Luego de eso, los
estudiantes, ya con su título de educación media podrán optar por seguir
cualquier carrera en la
Universidad o ingresar a los Centros de Estudios Superiores
donde se graduarán, luego de tres años más de estudio como profesores. Podrán
escoger entre 8 especialidades,
incluyendo profesorados bilingües, todos certificados por la Universidad de San
Carlos de Guatemala.
Ahora bien,
eso es en papel. En la realidad, hay cosas que falta por resolver. El
Ministerio de Educación no querrá perder la rectoría en la formación de
docentes. Eso significa que debe pagar los salarios de los catedráticos de los
Centros de Estudios Superiores, que ahora deberán ser, como mínimo,
licenciados. Eso, quiere decir, obviamente, que uno de estos licenciados no
puede ganar el mismo sueldo que gana hoy un profesor de enseñanza media, que no
rebasa los Q3 mil 500. ¿Tiene capacidad
el Ministerio de Educación para aumentar su presupuesto para eso? ¿Está
contemplado para ponerlo en la propuesta de presupuesto 2013?
Otro
problema importante es qué papel jugarán los colegios privados. Hasta ahora no
hay una propuesta seria. ¿Brindarán el Bachillerato en orientación educativa?
Se imaginan ustedes a los Centros de Educación superiores recibiendo, no sólo a
los egresados de las escuelas normales, sino también de colegios privados. Es
decir, clases con más de 100 estudiantes. Eso, nos devuelve a lo mismo. ¿Hay
presupuesto en Educación para ello?
Hasta ahora
se prevé que los Centros de Educación Superiores sean avalados por la USAC , pero, es obvio que las
universidades privadas querrán entrar al negocio y que muchos padres de
señoritas de colegios como IGA o el Sagrado Corazón, por dar un ejemplo, no
querrán que sus hijas estudien en establecimientos públicos. Ahí, de nuevo
entra un agujero en el modelo propuesto. ¿Podrán las universidades privadas
graduar profesores? Y lo que es peor, si se autoriza eso ¿Quién va a regir su
accionar?
Hoy,
existen 80 mil maestros desempleados. Por lo menos, y me remito de nuevo a
datos de la mesa técnica, 20 % de los catedráticos en colegios privados no son
maestros, son universitarios graduados de bachilleres, contadores o
secretarias.
Para mi la
propuesta no es mala, pero hasta ahora el modelo tiene agujeros que es
imposible hacerla funcionar. Ahora mismo, está en la etapa de socialización
para darse los últimos cambios. Según como lo tenía previsto la mesa técnica
esta etapa debía finalizarse hace un año, en julio de 2011, para poder
implementarse en 2013. Es decir, a esta altura tenemos un atraso de 12 meses.
Por ello,
implementarla para enero próximo, como ha amenazado la Ministra de Educación es una
soberbia irresponsabilidad, y eso, debería ser la bandera de lucha de los
patojos. Estoy seguro, que la población estaría de su lado y dejaría de
llamarlos bochincheros y huevones. A partir de eso, la lucha estudiantil puede
lograr mejoras históricas para el país, como la que permite que al subirte a un bus urbano te cobren un
quetzal y no 10 o 15.