Alguna vez leí que Yaqqir Oheb significa "Querido Amigo" en arameo. No estoy del todo seguro, pero tampoco me importa. Los que leen serán eso, Queridos Amigos.
martes, 12 de marzo de 2013
De la esperanza perdida y recuperada (a medias)
lunes, 26 de noviembre de 2012
Un guatemalteco en China o de como a veces sonríe el Destino
martes, 30 de octubre de 2012
De carreteras que dejan a niños sin educación o las prioridades incomprensibles del PP
¿Es acaso más importante la obra gris que la educación? La comparación, pura como tal, parece injusta. Ambas cosas tienen importancia, vendrán a decirme que con mejores carreteras se trasladará mejor los productos y con eso la economía crecerá y con eso se generarán empleos. Si esto fuera así en la práctica, quizá podría tener un punto de justicia lo que se ha hecho con la distribución de dinero, pero no es así.
En Jocotan, Chiquimula conocí a una maestra, recién graduada, que atendía a tercero y cuarto primaria. Ella sola debía educar a cerca de 70 niños. ¿Acaso uno, al menos, de esos 10 mil maestros que hipotéticamente podríamos contratar con el recorte en el presupuesto de Educación no es necesario en esa escuela?
Aquí sólo podemos entender las cosas de dos maneras, o el Gobierno actual cree que en la educación pública ya hay suficientes maestros o cree que la educación pública no es necesaria. Estoy seguro que ningún maestro, ningún alumno y ningún padre de familia de las escuelas e institutos estarían de acuerdo con cualquiera de las dos respuestas.
Mientras tanto, Comunicaciones ve como su presupuesto crece en Q1 mil 344 millones. Demasiado dinero para carreteras, muy poco para escuelas. A este paso, tendremos supercarreteras que tal vez, sólo tal vez, lleguen a pueblos llenos de niños analfabetas. A mí, al menos, no me parece que la priorización sea correcta. O no creen que uno, al menos uno, de los diputados pensó en que sería bueno destinar parte de este presupuesto para construir muros perimetrales y evitar tragedias como la de Tactic, Alta Verapaz.
La educación debe ser uno de los rubros más importantes. Esto trae a tema de nuevo la reforma a la carrera magisterial. Crear Escuelas Normales de Educación Superior como propone la mesa técnica requiere dinero. Hay que contratar nuevos docentes, graduados universitarios a los cuales se les debe pagar mejor que a los actuales catedráticos. ¿Por qué entonces, en lugar de que aumente el presupuesto de educación, le han quitado dinero?
Esto, sumado al retiro del apoyo de parte de la Universidad de San Carlos al proyecto, parece que será el fin de la tan discutida reforma. A menos, claro, que se haga cambios sin pies, ni cabeza, sin dinero y que condenen a los cientos de jóvenes que pretenden, y tienen la vocación, de ser maestros a quedarse con las ganas.
Por si fuera poco lo que pretenden hacer con educación, dentro de lo asignado también llama la atención el aumento en el presupuesto a Defensa: Q383 millones más, respecto al año anterior. Si bien Gobernación también recibe un aumento de Q273 millones, los datos hacen ver una intención de fortalecer al Ejército en demerito de la Policía Nacional Civil y el Sistema Penitenciario. Habrá que esperar a ver como se dan las cosas durante el año, pero puesto en frío, los números demuestran que vamos por un camino que no promete mucho futuro.
martes, 26 de junio de 2012
De la lucha de las Normales y la propuesta con agujeros
viernes, 11 de mayo de 2012
El dolor de los hijos por el dolor de una madre
jueves, 3 de mayo de 2012
Santa Cruz Barillas: Donde se desayuna con el periódico del día anterior
lunes, 9 de abril de 2012
El mar, ese desconocido
No recuerdo cuando conocí el mar. Supongo que estaba muy pequeño. Ni siquiera tengo idea de quien me llevo por primera vez. Es, tal vez, que a diferencia de mucha otra gente nunca he sentido una especial atracción hacia él.
Es diferente, por ejemplo, cuando conocí la selva. O más bien, cuando la escuche por primera vez. Será para mi imposible olvidarla y muchas noches escucho en mis sueños sus sonidos al atardecer. Esplendorosa, inmensa, hermosa. Pero con el mar no me sucede.
Mi sobrina, de 14 meses de nacida lo conoció el jueves. Al mar, digo. Se le llenaron los ojos al verlo. Abrió los brazos asustada y luego emocionada. Hasta ese día no había visto esa expresión en su carita. Sin embargo, al tocar la arena todo cambio y el desastre fue cuando el agua, muy fría por cierto, la toco. Rompió a llorar.
Algo similar me ha ocurrido en los últimos meses. Los ojos llenos ante la inmensidad, los brazos abiertos de susto y emoción. Y ahora mismo, aunque solo por momentos, la misma sensación al tocar la arena y sentir el agua.
El reto de dejar todo atrás para respetarse a si mismo, y en lo que uno cree, es complicado y solitario. Por mucho que todo un grupo de amigos este viviendo lo mismo para nadie es igual. Cada quien vive su soledad, y asume su reto, de manera diferente.
Y no me quejo, para nada. La mejor decisión que he tomado en mucho tiempo fue precisamente enfrentarme a este mar desconocido, tan inmenso e imprevisible como el que mi sobrina conoció.
Al final de cuentas esto de vivir siempre ante un reto que parece, siempre, infranqueable no es nuevo, ni es un asunto único. Guatemala vive siempre así, sobre todo en el interior de la república.
Y me pareció más en Semana Santa. Tenía más de tres meses de no viajar a algún departamento. Me encontré con la farsa del verano, mucha gente visitando todos los lugares, en medio de la pobreza de siempre. Sufriendo, inclusive, la pobreza de siempre.
Siempre parecen los guatemaltecos tan próximos a por fin enfrentarse a sus temores, a crecer. Pero en cuanto ese temor les toca los pies se asustan. Y lo que es peor, atacan y gritan contra los que se atreven a levantarse contra el sistema.
Y cuando digo a esos levantados, al menos en alguna manera, contra el sistema pienso en los campesinos de la marcha de hace 15 días que sucedió en Guatemala, un país donde pasa de todo, sin que nunca pase nada. Los campesinos, de la capital, solo se llevaron los insultos racistas de los capitalinos ignorantes. Ahh sí, y también algunas promesas, calificadas de secretas por el Gobierno. Esto, me imagino, porque es más fácil incumplir promesas cuando poca gente las conoce.
Regreso a la sonrisa de mi sobrina. En el fondo se que le gustó el mar. Antes de irnos quiso regresar a la orilla. Se que a mi me gusta, aunque a veces me asuste, el nuevo reto que enfrento, este reto de no saber el futuro.
Espero que Guatemala, algún día le de por enfrentar sus retos (y le guste), y cumplirlos, como cumplieron sus cientos de kilómetros los campesinos. Sobre todo a los capitalinos de visión tan corta que aplauden con entusiasmo un plan caro, sin pies ni cabeza, que consiste en ir a vivir una noche con una familia que se muere de hambre, pero cuando esa misma familia vino a la capital les llamaron “indios huevones”.